April 21, 2007

Informe del caso Julio García

http://www.inredh.org/defensores/defensores.php?modulo=julio_garcia_1#I

El presente informe analiza el caso del periodista chileno Julio García, quien fuera asesinado la noche del 19 de Abril de 2005, durante las manifestaciones que concluyeron con la caída del gobierno de Lucio Gutiérrez; surge como una necesidad para visibilizar un hecho que ha sido olvidado por la opinión pública de nuestro país y por el cual ninguna persona ha sido sancionada, detenida, ni siquiera acusada en los últimos dos años, permaneciendo en la impunidad mientras sus familiares esperan una justicia que parece nunca llegar.

El documento está estructurado en tres partes: una primera de análisis de contexto, titulada “antecedentes”, en la cual se analizan las circunstancias que llevaron a la destitución del Coronel Gutiérrez, principalmente las coyunturas y acuerdos políticos que finalmente terminaría por permitir el regreso del ex-presidente prófugo Abdalá Bucaram, tras la disolución de la Corte Suprema de Justicia y del Tribunal Constitucional; lo que a la postre se convertiría en el detonante de la efervescencia ciudadana que terminaría exigiendo “que se vayan todos”, como la expresión más verdadera del descontento popular con las clases políticas y con la forma de hacer política en el país.

La segunda parte del documento, titulada “hechos”, relata la historia de lo sucedido en las calles del Quito durante el mes de Abril de 2005, cuando miles de ciudadanos de forma espontánea salieron a las calles a protestar y fueron duramente reprimidos por un aparato estatal capacitado y perfeccionado en el ejercicio de acciones de control, persecución y disuasión. Existe un especial énfasis en la noche del 19 de abril, previa al derrocamiento del Coronel, donde se detalla los sucesos que, en el marco de una manifestación pacífica y democrática de miles de personas, terminarían con la muerte del periodista chileno. Además, existe una pequeña síntesis que hace referencia a los presuntos autores intelectuales de la represión, encabezados por Lucio Gutiérrez y sus colaboradores más cercanos, a más de los autores materiales, cuya identificación se establece entre los entonces más altos mandos de la Policía Nacional que, lamentablemente, se prestaron para realizar las acciones tristemente recordadas en el presente documento.

Finalmente, y como la parte más preocupante de lo sucedido, se presenta un relato del proceso de investigación y sus avances durante estos dos años, que lamentablemente no ha sabido responder al clamor de justicia de los/as familiares de Julio García y más bien se ha convertido en un espacio más para la impunidad y el olvido.

No podemos dejar de mencionar que el presente informe se enmarca en el contexto de la defensa de los defensores y defensoras de derechos humanos, pues Julio García, antes de ser un gran fotógrafo o camarógrafo chileno que se refugió en el país, fue un defensor de las causas justas, un luchador por los derechos de los más desposeídos, que utilizó su cámara como instrumento de denuncia, su filmadora como archivo de la dramática situación de quienes más sufren y menos tienen en nuestro país. Julio García fue un defensor de derechos humanos cuya labor es ejemplo de sacrificio y su muerte constituye un recuerdo de la importancia que tiene el tomar una opción de lucha frente a las injusticias del sistema.

Este informe, dirigido a las autoridades máximas del presente gobierno pretende no solo denunciar la impunidad, en espera de alguna acción que permita sancionar a los culpables de este trágico suceso, sino además pretende concienciar a todo/a aquel que lo lea, para que comprenda que la labor de defensa de derechos humanos es una tarea no solo reservada a las ONG´s que reciben asistencia internacional, a los abogados y abogadas que luchan por las causas justas, a las autoridades que tienen en sus manos la obligación de garantizar estos derechos, sino además, y sobre todo, a la ciudadanía común y corriente que, desde cualquier espacio en el que desarrollen su trabajo, puedan coadyuvar para el respeto de los derechos y el imperio de la justicia para todos y todas.

En este sentido, resulta particularmente importante la labor de los periodistas que, al igual que Julio García, deben comandar la labor de denuncia de las arbitrariedades, de la corrupción y de las acciones que atentan contra los derechos humanos; esta labor de formación y orientación objetiva de la opinión pública es trascendental en una sociedad caracterizada no solo por la cultura de la impunidad, sino además del conformismo, de la pasividad e individualismo que nos impide reaccionar frente a las injusticias que día a días se nos presentan y que, lamentablemente, se han trasformado en algo casi cotidiano y tolerado. Los medios de comunicación, en este y otros casos, tiene también la responsabilidad de no dejarlos en el olvido, de superar el sensacionalismo momentáneo, y hacer un seguimiento permanente de estos hechos, más allá de la efímera noticia.


Posted by marga at 5:48 AM